PR03_glass_250313_ArturWyszkowskiImagen

El periodismo, un oficio que lleva implícitamente en su definición el concepto de verificación y compromiso con la verdad, deja ver sus flaquezas y virtudes en la película “El precio de la verdad” dirigida por Billy Ray y protagonizada por Hayden Christensen en el 2003.

Esta película, basada en los hechos reales que sucedieron en 1.998, pone en escena a Stephen Glass, un joven y ambicioso periodista que quiere hacerse un nombre. Ante las difíciles exigencias propias del periodismo que condenan al periodista a intentar llegar a una simbiosis entre la falta de tiempo y la necesidad de hacer artículos de calidad, Stephen Glass decide inventarse 21 de los 74 artículos que ha publicado. La historia, las fuentes, los testimonios de sus artículos son totalmente falsos, y aun así, gracias a su retórica e inteligencia consigue presentar historias coherentes con gran verosimilitud que hace que nadie en la redacción de su periódico, The New Republic, se dé cuenta de las falacias de Glass.

Coloridos artículos firmados por el joven redactor se publicaban mientras este veía crecer su fama, cuando una revista digital cuyo nicho de mercado era el mismo que el de The New Republic, revisó de forma concienzuda los datos y fuentes que ofrecían los artículos de Stephen Glass. Concretamente, Adam Penenberg, un redactor de The Forbes, la revista que se preguntó cómo se les pudo escapar un tema así, revisó y analizó el artículo titulado “The Hacker Heaven” publicado por  Glass en The New Republic.

En este artículo, Glass habla de un joven hacker que ha conseguido meterse en la base de datos de una gran empresa de informática y ha utilizado la información que ha sacado de ahí para extorsionar a la empresa. En el artículo titulado “Lies, damn lies and fiction”, Adam Penenberg explica cómo han llevado a cabo el proceso de investigación y verificación, el cual da como resultado que todas las informaciones planteadas por Glass son puras invenciones.

En primer lugar, The Forbes, es una revista especializada en temas políticas y les resultó extraño que no se hubieran enterado, tarde o temprano, de la noticia. Por ello, Adam Penemberg, intentó dar con la empresa de informática (Jukt Micronics’ ) a la que hacía referencia consultando por internet y llamando a diferentes órganos administrativos y dicha empresa no existía. En segundo lugar, en el artículo el periodista del New Republic mencionaba que se hizo un anuncio por la radio en la que se pedía que no se contratara a hackers en las empresas. Los periodistas de Forbes se pusieron en contacto con todas las radios de la zona y a ninguna le constaba ese tipo de anuncio. La única pista que tenía cualquier dato concreto que se pusiera dar en el artículo era una página web demasiado sencilla como para ser la web de una empresa multinacional a la que se pueda extorsionar, y un teléfono de empresa que resultó ser un teléfono móvil privado.

Página web de Jukt Micronics'

Página web realizada por Stephen Glass de la inventada empresa de software Jukt Micronics’

The Forbes contactó con el director de The New Republic, Charles Lane, para darle todas las pruebas de que los artículos eran falsos. Entonces, gracias a la misión de control de otro medio de comunicación que se publicaba en otra plataforma y de reciente creación, se publicó el artículo “Forbes smokes out fake New Republic story on hackers” destapando las mentiras de Stepen Glass. Esto le costó el puesto de trabajo al joven periodista que fue despedido e hirió de gravedad la imagen y reputación de The New Republic, consolidando a la revista digital The Forbes con el sello de calidad de periodismo serio.

Conclusiones críticas

     1. Importancia de la verificación interna

La verificación es una tarea implícita dentro del periodismo. El periodista es un profesional de la verificación de datos y del contraste de fuentes, capaz de dejar de lado cualquier presión externa y ser fidedigno a la realidad. Por ello, sabiendo que el error también es humano, los artículos que se publican deben pasar por el editor jefe o, en caso de que lo haya, por el departamento de verificación interna. Permite asegurar la calidad del producto informativo.

       2. La relación entre el medio y el público está basada en la confianza.

La importancia de la verificación se hace más palpable que nunca cuando los mecanismos de verificación interna fallan o las tramas son descubiertas por la competencia o el público. La imagen del medio, sabiendo que, como decía McLuhan: “El medio es el mensaje”, queda totalmente manchada.

       3. Cuanta más trasparencia, más credibilidad

En esta misma línea argumental, la única forma de dotar al medio de una gran credibilidad es ser lo más transparentes posibles. Este es uno de los retos que ha supuesto la irrupción del modelo de Wikileaks donde los contenidos son totalmente publicados en la red. La máxima fiabilidad de un medio supondría la publicación de las entrevistas o los contenidos en soporte audiovisual en los que se basan, aprovechando así las ventajas que ofrece el multimedia en las ediciones digitales.

       4. Rectitud del periodista: fiel a la verdad

El periodismo es una profesión en la que impera un acelerado ritmo de trabajo y recibir numerosas presiones puesto que se juega con información, lo que equivale a poder con intereses cruzados. Un periodista debe ser humilde, fiel a la verdad y al código deontológico de la profesión a rajatabla.

        5. La calidad es la máxima del periodismo

A pesar de las infinitas complicaciones que puedan presentarse durante el ejercicio del periodista, es mejor no presentar un contenido que publicar un contenido banal o, peor aún, inventado. Existe un pacto tácito de calidad con el lector, él paga para que el periodista le dé los frutos de sus investigaciones y su visión sobre el problema. No hay cabida para el engaño.

Relación medios tradicionales y rigor periodístico

Numerosos casos y escándalos han envuelto el mundo del periodismo, y a menudo, han manchado cruelmente su imagen. Es por ello que Adam Benemberg acaba su artículo cuando denuncia la falsedad de las fuentes de Glass con la siguiente frase: “No es el medio, es el periodista”. Partiendo desde lo más particular a lo más global, cabe destacar que todo periodista debería tener presente estos aspectos desde su propia escala de valores morales, independientemente del tipo de medio con el que trabaje. Numerosos son los casos de engaños en los medios tradicionales como el caso de Janet Cook (periodista que exageró la historia de un niño drogadicto que le valió un Pullitzer) o el de Jayson Blair que salpicó a numerosos artículos del New York Times. Incluso, en un noticiario boliviano colaron una foto de la serie Lost como una de las fotografías inéditas del avión de Air France que se estrelló en el Atlántico frente a las costas brasileñas. También están los escándalos de Wired o el caso de Karen Jeffrey del Cape Cod Times. Los encargados de descubrir las mentiras fueron otros medios de comunicación o/y el mismo público. Este tipo de problemas de verificación puede afectar a cualquier medio de comunicación con una verificación interna deficiente y con periodistas que se vean tentados a hacerlo. Por lo tanto, como conclusión, podemos decir que no existe ninguna relación entre este tipo de problemas con el tipo de medio en el que se publica.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s