Mentiras del «buen periodismo» tradicional

Publicado: marzo 25, 2013 en MCarmen Alabort
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Uno de los mayores fraudes periodísticos de la historia. Esta es la frase que define el caso de Stephen Glass. El joven periodista de la prestigiosa revista The New Republic falseó 21 de los 47 artículos que redactó para el medio. Este periodista de 25 años, deseoso de prestigio, decidió prescindir de fuentes verdaderas y adornar sus historias para hacerlas más atractivas. El 11 de mayo de 1998 Forbes, un medio digital pionero en los EE.UU, destapó uno de los mayores escándalos periodísticos: la revista política de reconocida reputación, The New Republic, publicaba bajo el nombre de uno de sus más reconocidos redactores una serie de informaciones que resultaban ser falsas.

En la película “El Precio de la Verdad” de Billy Ray podemos ver el magnífico proceso de investigación que lleva a cabo Adam L. Penenberg, periodista del medio nativo online, Forbes Digital. Un proceso de investigación que tiene como espina dorsal Internet. En el film vemos que tras la publicación del artículo “Heaven Hack” de Glass, el director de Forbes, Kambiz Foroohar, se plantea cómo se les ha podido escapar semejante información que atañe al campo que su medio cubre. El artículo habla de un niño de 15 años que se coló en el sistema informático de una reconocida empresa de software, Jukt Micronics, y que posteriormente la empresa le ofreció un trabajo. Adam Penenberg, redactor del medio digital, empieza un arduo proceso de comprobación, que se inicia con la verificación de la existencia en la web de Jukt MIcronics, la empresa que Glass cita en su artículo. La búsqueda resulta infructuosa. A partir de aquí se pone en marcha todo el procemiento de investigación: contraste de fuentes, comprobación de datos, llamadas… Todo este proceso lo explica Adam Penenberg en el artículo publicado el 11 de mayo de 1998, “Lies damn lies and fiction”, en el que se destapa el escándalo.

Stephen Glass posando para Vanity Fair

Stephen Glass posando para Vanity Fair

Adam Penenberg en una conferencia en la Escuela de Periodismo de la Stony Brook University

Adam Penenberg en una conferencia en la Escuela de Periodismo de la Stony Brook University

Adam Penenberg realiza la mayor parte de la investigación a través de la red, pues es un periodista de un medio digital y conoce el soporte. La investigación se cierra también gracias a Internet. A lo largo del film vemos un tira y afloja entre Glass, su director, Charles (Chuck) Lane, y Forbes por demostrar la credibilidad de Stephen Glass. El periodista llega a crear una web para la empresa inventada Jukt Miconics. Cuando los periodistas de Forbes acceden a la web, facilitada por el director de Glass, confirman sus sospechas debido a la sencillez de la web donde supuestamente se anuncia una empresa de software. Gracias a todo el proceso de investigación de Forbes y también  al del director de The New Republic se descubren todas las patrañas de Stephen Glass y es despedido.

Conclusiones críticas

La autorregulación periodística empieza dentro del propio medio. No es The New Republic el que se da cuenta del error, sino Forbes Digital. Es otro medio de comunicación el que lleva a cabo la comprobación y verificación de los datos, algo que debería hacerse rigurosamente desde el medio que publica la noticia. Un caso reciente que confirma esta aseveración se ha dado en España. El diario El País publicó una foto falsa de Hugo Chávez, y, una vez más, fueron los otros medios los que avisaron del error.

Respeto a la verdad y humildad. Por la misma razón que el mecanismo de autorregulación empieza dentro del medio, el periodista debe ser consecuente con el ejercicio que realiza. El principio ético fundamental del periodismo es el respeto a la verdad. De la misma manera, un periodista tiene que ser humilde, saber reconocer sus errores y enmendarlos a tiempo. Algo que no hizo Stephen Glass, y que tampoco hizo El País, pues le costó reconocer la falsedad de la imagen que habían publicado.

Errores en el sistema de verificación. Sorprende la facilidad con la que una noticia puede gozar de veracidad solo por publicarse en un medio de prestigio, en el film se repite varias veces: “The New Republic siempre viaja a bordo del Air Force One”. Pero el prestigio no puede ser un impedimento para la verificación. El hecho de que un medio posea una gran credibilidad no significa que siempre vaya a ser coherente con la responsabilidad que supone dicha credibilidad.

Una buen método de verificación: las imágenes. La frase surge al final de la película: “¿Sabes lo que podría haberlo evitado todo? Unas fotos.”. Así de sencillo. Si a Stephen Glass se le hubiera exigido algo más que unas simples notas para la verificación de sus artículos, todo el escándalo podría haberse evitado. Hay un dicho popular que resume esta idea: “una imagen vale más que mil palabras”.

La calidad no depende del soporte. Un medio tradicional, de gran reputación, que publica 21 artículos falsos y que además es descubierto por un medio digital que no disfruta de ese gran prestigio demuestra que la calidad no depende del soporte. Lo concluye el mismo Adam Penenberg al final del artículo en el que destapa todo el fraude cometido por Glass, “no es el medio, es el periodista”.

El buen periodismo no siempre aparece en los soportes tradicionales

Es evidente que rigor, verificación y periodismo de calidad no siempre son sinónimos de medios tradicionales. Un buen ejemplo es el caso de Stephen Glass, pero existen otros tantos. Algunos de los más conocidos en EE.UU. son el de Janet Cooke y Jason Blair para las reconocidas cabeceras The Washington Post y The New York Times, respectivamente. En el caso de Janet Cooke, la periodista llegó a ganar un premio Pulitzer por una historia falsa. Otro caso es el de Patricia Smith, finalista al premio Pulitzer y que al igual que Glass aprovechó los fallos del sistema de verificación para inventar fuentes. La periodista fue despedida del diario Boston Globe después de que su editor, Matthew Storin, descubriera el engaño. En España uno de los casos más recientes es el mencionado anteriormente sobre el diario El País. Este periódico de reconocida trayectoria publicó una foto falsa de Hugo Chávez y no rectificó hasta que la opinión pública se echó encima.

Portada de El País con la foto falsa de Chávez, 24 de enero de 2013

Portada de El País con la foto falsa de Chávez, 24 de enero de 2013

Frente a esta situación de descrédito en la prensa tradicional, surgen nuevos medios online que se basan en un periodismo de cooperación. Medios de comunicación independientes que ofrecen un periodismo de calidad en soporte digital. Un buen ejemplo es ElDiario.es. Este medio, con apenas un año de existencia, ya cuenta con casi 4.000 socios y sigue creciendo. Una prueba de ello es el reciente lanzamiento en papel de su revista monográfica, Cuadernos.

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